martes, 21 de abril de 2009


acriliconwood



La señorita S.J decidió que ese sería el traje que llevaría.
Sabía que entre ellos sería una más a simple vista,
que formaría parte de ese grupo que en aquél día se reunía.

También era consciente de que no sería ya la misma.

S.J mojó un poco su cara, pintó sus labios, y se enfrentó en la casa.

Ahí estaban, uno detrás de otro, como si se tratara de una fila muy larga para comprar una entrada de teatro.

Era su turno. Le tocaba.

Se encontró con él. Parecía él, pero no era él.

Le dio un beso en la mejilla y le regaló una lágrima.

Sabía que ya no era él, pero S.J seguía llorando.

-No pasa nada, ya está- dijo ella.
-Comencemos-

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